Drazen Petrovic
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Datos Personales
Nombre Completo: Drazen Petrovic
Apodo: El Genio de Sibenik ,El Mozart del Baloncesto
Nacimiento: 22 de Octubre de 1964 en Sibenik actualmente Croacia pero en 1964 pertenecia a la antigua Yugoslavia
Fallecimiento: 7 de Junio de 1993 ( 28 años ) en Denkendorf ( Alemania ) en un accidente de trafico
Altura: 1,97 m
Posición: Escolta
Trayectoria
-- /1981: Sibenik, categorías inferiores.
1981/1984: Sibenka Sibenik (Yugoslavia).
1984/1988: Cibona Zagreb (Yugoslavia).
1988/1989: Real Madrid.
1989/1990: Portland Trail Blazers (NBA).
1990/1991: Portland Trail Blazers (NBA) y New Jersey Nets (NBA). El 23/01/91 es traspasado de Portland a New Jersey en un cambio a tres bandas con Denver.
1991/1993:New Jersey Nets (NBA).
Palmares
2 medallas de plata en los Juegos Olímpicos, una con la selección de Yugoslavia, en los Juegos de Seúl'88, y otra con Croacia, en los de Barcelona'92.
1 medalla de bronce con Yugoslavia en los Juegos de Los Angeles'84.
1 medalla de oro con Yugoslavia en el Mundial de Argentina'90.
1 medalla de bronce con Yugoslavia en el Mundial de España'86.
2 medallas de oro con Yugoslavia en los europeos de Zagreb'89 y Roma'91.
1 medalla de bronce en el Europeo de Atenas'87.
2 Copa de Europa con el Cibona (1984-85 y 85-86)
2 Recopas de Europa, una con el Cibona (1986-87) y otra con el Real Madrid (1988-89).
2 Ligas yugoslava, una con el Sibenka Sibenik (1982-83) y otra con el Cibona (1984-85).
3 Copas de Yugoslavia con la Cibona (1984-85, 1985-86 y 1987-88)
1 Copa del Rey con el Real Madrid (1988-89)
1 Copa Korac con el Real Madrid (1988-89).
4 veces elegido mejor jugador europeo por el diario italiano La Gazzetta dello Sport (1986, 89, 92 y 93 )
Desde el año 2002 pertenece al Salon de la Fama
Biografía
Drazen Petrovic “el genio de Sibernik". Nació en Sibenik el 22 de octubre 1964 una población croata, se convirtió en un mito en una carretera alemana en 1993.Iba para músico, pero por suerte colgó la flauta para botar el balón.
Drazen fue el jugador más polémico y extraordinario de una época. Sus gloriosos duelos con Sabonis, Fernando Martín y otros jugadores son ya un mito del mejor baloncesto Europeo de la historía. En Drazen se encuentra el jugador más insolente de Europa y un excelente anotador, penetrador, tirador de corta, medía y larga distancía.
Entre las personas que tuvieron el placer de verle jugar, sólo hay dos opiniones, sus aficionados le adoraban y sus rivales le odiaban. Jugador de grandísima clase y provocador hasta las últimas consecuencias. Si jugaba contra ti, era imposible no tenerle cierta tirria, no sólo porque hiciera polvo a tu equipo, sino porque era maleducado en la cancha como ningún otro. Eso si, así era su actitud dentro de la pista, fuera dicen de él que era todo lo contrario.
Era un talento puro, increíble, sobrehumano, dudo que algún jugador haya tenido nunca la clase que él tenía, pero Drazen es la prueba de que en esta vida, valer te da mucho, pero si quieres ser el mejor...tienes que trabajar más que nadie. Cuando era un niño, se pasaba 6-7 horas a solas con su balón de basket. Su vida entera fue lucha, esfuerzo y trabajo, sólo vivía para el baloncesto. En Madrid recordaran, como al terminar los entrenamientos, pedía algún niño que hubiera por allí, que le pasara la pelota para seguir entrenándose por su cuenta, cuentan (no se si la leyenda) que llegaba a tirar 1000 triples en algunas sesiones particulares. No se vosotros, pero le veo una gran similitud en este aspecto, con Larry Bird, otro genio y currante.
Ya que Petrovic creía en la independencia de su país y que apoyó a su selección por encima de todo, comenzaré sus hazañas, con las realizadas 1º con Yugoslavia y posteriormente con Croacia. Y para no hacer pesado esto, destacaré sólo uno momento, un verano de un gran año para el baloncesto mundial, el verano de 1992. Un equipo se reunió para jugar unas olimpiadas y deleitar el mundo, un equipo que nadie podía creer en ganar, ¿nadie? No, un base de 1,96 metros, siempre creyó en la victoria de su selección, pese a que nadie podía parar el ímpetu y calidad de los Magic, Jordan, Bird, y una multitud de etc.… El partido estaba perdido, pero el quería ganar, abroncaba a sus compañeros por adornarse y jugar de cara a la galería como a Komazec.Les motivaba en los tiempos muertos, acusando a Jordan de estar riéndose de ellos, lo que provocó más de una acción dura contra Michael. Todo esto durante el partido, al terminar rió con sus rivales y recibió de buena gana la plata, pero creo que es una buena muestra, de lo competitivo que era nuestro homenajeado de hoy. Ojo, con la selección croata, que si fue mítico el Dream Team, no anda lejos este equipo. Perasovic, Tabak, Cvjeticanin, Kukoc, Vrankovic, Komazec, Dino Radja y Drazen Petrovic.
Comenzó su vida deportiva en el equipo de su ciudad natal, el Sibenka, que pronto se le quedaría pequeño, pasando a jugar a la Cibona, equipo donde jugaba su hermano AZA, el cual se marcharía al equipo Italiano del Scavolini, para ser vencido una y otra vez en cada uno de los enfrentamientos que tuvo con Drazen. En la Cibona lo ganaría todo, incluyendo dos Copas de Europa (años 85 y 86), una recopa (87) y dos ligas Yugoslavas (bastante más fuerte que el campeonato actual) hasta que fichó por el Real Madrid en 1988. Promedio 37,7 puntos por partido en los 4 años que paso en la Cibona.
Fue nombrado 4 veces jugador del año en Croacia y logró un record increíble, impresionante, para cualquier jugador de baloncesto, no puede ser creíble que un jugador pudiera meter la cifra de 112 puntos que el anotó contra el Smelt Olimpija esloveno en 1985, con un 40 de 60 en tiros de campo.
En 1988 ficharía por el Real Madrid y como dije arriba, la afición blanca paso de odiarle a venerarle. En principio su equipo iba a se el eterno rival, pero un plantón histórico hizo que firmase por el Madrid en el mismo aeropuerto de Barcelona(esto no esta claro que sea así, lo dejo como leyenda-ficcioón, ya que los datos se confunden según donde los mires, peor aumentarían su mito siendo así).
En este único año que pudimos gozar de él en España con tan sólo 24 años y pese a su mala relación con algunos compañeros como por ejemplo el mítico Fernando Martín, se alzó con una Copa del Rey y una Copa Korac, en una inolvidable final el 14 de marzo del 89 en el mítico Palacio de la Paz y la Amistad de Atenas. En ella Drazen anotaría otra cifra de autentico Dios, 62 puntos contra el equipo de otro de los grandes Óscar Smith Becerra, quien anotaría 44 puntos, para firmar uno de los grandes duelos de la historia del baloncesto Europeo, el resultado final fue de 117-113 favorable a los blancos. En el Real Madrid compartió vestuario con jugadores míticos para la ACB como Biriukov, Fernando Martín, Antonio Martín, Cargol, Romay, Villalobos, etc. Con ellos se impondría en la final de la Copa del Rey al Barcelona de los Epi, Solozábal, Jiménez, Norris, etc. Drazen anotaría 27 puntos para alzarse con el trofeo.
Dato curioso, es que la temporada que jugaría Petrovic en el Real Madrid, se inició con un partido que más que homenajear a Raimundo Saporta, parecía organizado para recibir al más grande de los europeos, fue en el Open McDonald´s contra los Boston Celtics de Larry Bird, Parish y McHale.
Finalmente en el 89 Petrovic daría el salto a la NBA, había sido elegido en el 86 en el nº 60 del draft por los Pórtland Trail Blazers de Drexler. Cambiaría su camiseta del habitual 10 al 44 que usaría en un equipo que sería maltratado por su entrenador Rick Adelman, en aquella época aún se miraba con muy malos ojos a los jugadores Europeos y más si venían directamente del viejo continente sin pasar por la Universidad americana, esto cambiaría en parte gracias a Drazen y las lecciones de baloncesto que impartió en USA. Sus números en Portland fueron:
Temporada 89-90 77 partidos en los que disputo una media de 12,6 minutos, metiendo 7,6 puntos, dando 1,5 asistencias y recogiendo 1,4 rebotes con unos porcentajes del 48, 5% en tiros de campo y del 45,9 en triples. En P.O jugaría 20 partidos, con 12, 7 minutos y 6,1 puntos, con porcentajes inferiores.
Temporada 90-91 estaría tan sólo 18 partidos en los que disputó tan sólo 7,4 minutos anotando 4,4 puntos, por suerte este año en un intercambio a tres bandas en el que intervendría Denver, termina jugando en New Jersey Nets, donde a bien seguro guardan un grandísimo recuerdo de él. Cambió su número otra vez, siendo elegido el número tres el dorsal para la gloria. Cuando se produjo el cambio, Drexler dijo ““Les repito, en dos años, este chico va a estar en el equipo de las Estrellas del Este” “Se lo aseguro. Nunca antes había visto a alguien tirar como él lo hace, o trabajar tan duro.” Drexler tenía razón y auque no logró ser All Star, su constante trabajo y tesón le hicieron triunfar en la NBA, consciente de que debía ganar peso, se machacó en el gimnasio y esto se convirtió en 9 kilos más de músculo.
En su primer año en los Nets y gracias en parte a Chuck Daly, que decidió ser original y no mirar el pasaporte de los jugadores, comenzó a mejorar en sus aportaciones, en lo que quedó de temporada, jugaría 43 partidos para los Nets con unos números de 12,6 puntos, 2,1 rebotes y 1,5 asistencias, con un porcentaje en tiros de campo del 49,3%
Fue en su primera temporada completa en los Nets (91-92), donde Petrovic saco la maravilla que tenía dentro, paso sus números a 82 partidos disputando 36,9 minutos en cada uno de ellos, y con unos porcentajes del 50,8% en tiros de campo y del 44,4% en tiros de 3, se disparó a los 20,6 puntos con 3,1 rebotes y 3,1 asistencias, además de 1,3 robos por partido. Petrovic ahora era más fuerte que nunca, lo había pasado mal, pero estaba demostrando a los americanos que no sólo ellos jugaban al baloncesto, no le importaba si su rival se llamaba Jordan, o Barkley, el hacía su juego y lo hacía francamente bien. Fue clave para lograr la clasificación par a los P.O, en los que disputaría 4 partidos alcanzando los 24,3 puntos y un 53,9% en tiros de campo.
En la temporada siguiente(92-93), el croata seguía aumentando su juego y comenzaba a escribir su leyenda, tenía hambre de triunfo y se disparo a los 22,3 puntos por noche jugada con el 51,8% en tiros de campo, con un 44,9% en los de tres. Su equipo nuevamente iría a los P.O, aunque aquí su aportación se reduciría a los 15,6 puntos por noche en los 5 partidos que duró la serie. Fue una temporada agridulce para el croata, ya que se merecía sobradamente participar en el partido de las estrellas, pero el ego americano de aquella época no podía permitir que participase, a cambio decidieron recompensarle con la participación en el concurso de triples, pero Petrovic era muy orgulloso y lo rechazó. “Si no juego el All Star Game este año, ¿cuándo lo jugaré? ¿Por qué he sido olvidado, seleccionado sólo para el concurso de triples? Mi sitio está en la cancha”. De todas formas, la prensa le reconoció su éxito y le voto para el 3º equipo de la liga.
Fue dos meses después de ser elegido uno de los 15 mejores de la NBA y cuando su carrera por fin había explotado en aquella liga, cuando por fin iba hacía el Olimpo, cuando sucedió la tragedia. El 6 de junio en Wroclaw anotaba 30 puntos ante Eslovenia y en vez de volver a Zagreb con sus compañeros, decidió parar en Alemania junto a su amiga Clara los dos días libres de los que disponía,. Un día después, 7 de junio de 1993, en una carretera en Deggendorf, próxima al aeropuerto de Munich, el que posiblemente ha sido el jugador Europeo con más calidad, se nos iba sin decir Adiós. Tenía sólo 28 años ¿hasta donde podía haber llegado?
Una frase de Jordan, puede dejar claro lo que fue Petrovic para el baloncesto “Era una emoción jugar contra Drazen. Siempre que nos enfrentábamos, él competía con una actitud agresiva. Venía hacia mí tan duro como yo iba hacia él. Tuvimos algunas grandes batallas en el pasado y, desafortunadamente, fueron pocas batallas”.
Su vida y su baloncesto, se quedaron antes de tiempo en la carretera, pero su recuerdo, estará eternamente en la retina de quienes tuvieron el placer y la suerte de verle jugar.
Reportajes y Entrevistas
Catorce años sin Drazen Petrovic por Carlos Monasterio para Eurosport
El 7 de junio de 1993, a los 28 años, en una autopista cercana a Múnich, el genial jugador croata perdía la vida en un accidente de tráfico. Han pasado 14 años de aquello, y aún en los corazones de mucha gente este día es triste: se fue Drazen, sí, pero perviven siempre sus recuerdos y su memoria.
Son muchos los recuerdos que se agolpan en este día. Me quedo con el primero; la voz de Iñaki Gabilondo al filo de las 8:05h del día 8, diciendo que había sucedido algo trágico en el mundo del deporte. Mi hermano entró en mi cuarto en ese momento, y antes de que Gabilondo hubiera dicho nada, le dije a mi hermano: "Javier, se ha muerto Petrovic". Me miró como si estuviera loco, pero así lo confirmó un segundo después Iñaki. Allí se acabó todo. O no.
Quizá fuera aquel el comienzo del mito. Siempre es difusa la raya que separa al hombre del mito, al jugador de la leyenda. La muerte, en pleno apogeo, como antes la de Martín, le dan al personaje un carisma añadido. Pero para ser mito, es porque en vida se ha sido alguien. El baloncesto en España no empieza en los 80, pero para los nacidos en los 70, los de la generación de la coca cola, el baloncesto en Europa se construyó en torno a Petrovic y la Cibona. Quizá incluso aquí me exceda, y eso sea mi sensación, y trate de imponerla al mundo entero, y seguro que me equivoque, porque el baloncesto era también la plata de Los Angeles, y los torneos de navidad del Madrid. Incluso los saltos de David Russell o Wayne Robinson. Pero en mi universo todo iba por detrás de Petrovic: la lengua fuera, el bote por debajo de las piernas, la finta, la finta, la finta, el tiro; mucho antes de que supiéramos nada de crossovers, fakes o jumpers, el resoplido al tirar los tiros libres, los triples en carrera, el puño en alto. Las victorias. Y las derrotas.
El baloncesto es un balón que entra por un aro, y el sonido del balón filtrado por una red. Un sonido especial. Petrovic simboliza como nadie en Europa lo que significa ese peculiar sonido. No defendía, y podía ser odioso, podía ser odiado. Pero amaba el baloncesto. Amaba que el balón entrara por el aro, y el sonido de la red. Cien, doscientas, quinientas veces. Jugando, siempre jugando. En todas partes, jugando. De forma obsesiva. Con el único objetivo de ser, no sé si el mejor, pero sí cada día mejor. Diría que amaba el baloncesto mucho más que cualquier otro jugador que lo ha jugado. Diría que para él era más importante que para cualquier otro jugador. Y diría que nadie fue tan egoísta con el juego como él. No en la mera concepción de lo que tiene que ser el baloncesto, en si no pido el cambio, si tiro cuando debo pasar, o en si no defiendo para meter más puntos. No. En un sentido mucho más espiritual. En la necesidad de usar al baloncesto como herramienta, como el escultor usa la piedra, para utilizarlo y manipularlo, para ser él mismo de verdad.
Es absurdo catorce años después medir a Petrovic. Ahí está su legado, y ahí está el recuerdo, cada vez más idealizado, cada vez más dulce. Y cada vez más triste. Da igual que sea el número 1, o el 2, o el 12. En el corazón del aficionado al basket, Drazen está en un lugar reservado a los inolvidables. A los que fueron tan grandes como el propio deporte en sí. Porque el baloncesto es, a partir de gente como Petrovic, o como Sabonis, o como las grandes estrellas, algo que cobra más valor.
Es tal su impacto en Europa, su magnetismo, que ahora para ir a la NBA no hay que cruzar el Atlántico. Conceptualmente, es sólo coger un avión. El matiz es enorme. Es tal su talla que es Petrovic, junto a Sabonis, el tribunal de la medida del futuro, la vara de medir a los demás. El que esté por encima, si es que lo hay -y aquí cuán poderoso es el recuerdo de la niñez- tiene garantizada la condición de superestrella. Y quién quede cerca del listón... es un gran jugador.
Y diría tantas cosas... unas son verdad, otras son leyenda. Todas dichas con la mayor admiración. Sobre todo, diría que Petrovic honró al baloncesto de la mejor manera que pudo, y contribuyó a que el deporte fuera aún más grande. Lástima que todo terminara pronto, demasiado pronto, una lluviosa tarde de junio en una autopista alemana. La tarde que el mundo perdía al jugador de baloncesto que en algún rincón, todos llevamos dentro.
Drazen Petrovic: “Competir con uno mismo”
Esto lo encontré hace tiempo,esta firmada por un tal David Jorge
“Era una emoción jugar contra Drazen. Siempre que nos enfrentábamos, él competía con una actitud agresiva. Venía hacia mí tan duro como yo iba hacia él. Tuvimos algunas grandes batallas en el pasado y, desafortunadamente, fueron pocas batallas”. Así habla Michael Jordan, el para muchos mejor jugador de la historia del baloncesto, acerca de sus recuerdos del escolta croata
Hablar de Drazen Petrovic puede resultar una tarea demasiado sencilla para algunos. Sí, fue un gran jugador y un completo maleducado –siempre dentro de la pista; fuera de ella resultaba ser una persona introvertida pero siempre muy amable según cuentan aquellos que le conocieron; y más adelante se comprenderá que esa actitud derivaba únicamente de la pasión con la que él vivía el baloncesto- cuya figura se mitificó a raíz de su muerte en 1993. Al fin y al cabo, esto es baloncesto: todo el mundo opina y sabe más que el resto.
“Mozart” o “El genio de Sibenik” son algunos de los apodos favorables que recibió a lo largo de su carrera. Luego en cada cancha ya se encargaban de colocarle algunos no tan favorables en cuanto veían que entre gesto y gesto hacia la grada, el rebelde chico de rizos ya sobrepasaba cómodamente los 40 puntos. Por no hablar de todo un récord a nivel mundial como fueron los 112 puntos que le anotó él solito al Smelt Olimpija esloveno en 1985.
En España muchos aficionados le recordarán por el excepcional año que brindó al Real Madrid en su puente particular para saltar a la NBA. Pero la leyenda de este jugador comenzó a formarse mucho antes: en cuanto dejó la música para copiar a su hermano mayor Aleksandar –otro gran jugador, por cierto- con un balón en sus manos. El mayor de los Petrovic recuerda cómo el pequeño Drazen botaba un balón que todavía era más grande que él o cómo tenía que cuidarle en sus duelos ante gente de bastante mayor edad. Pero eso no importaba. ¿Acaso es normal que un niño se machaque 7 u 8 horas todos los días –sin excepción- en un gimnasio con un balón como solitaria compañía o que se levante a las 6 de la mañana para tirar a canasta antes de ir a la escuela? Bueno, quizás sí lo sea para una persona que se definió como alguien “miserable” cuando no está entrenando o jugando. Perasovic, actual entrenador del TAU Vitoria y otro fenómeno que merecería capítulo aparte, recuerda cómo él y Drazen se entrenaban juntos en todos los momentos libres que tenían durante el servicio militar. ¿Quién dijo descanso?
Tras pasearse insultantemente tanto con el Sibenka de su ciudad natal como en la Cibona de su admirado hermano “Aza” –al que luego se enfrentaría y vencería sin piedad cuando éste decidió terminar su carrera en el Scavolini italiano-, recaló en uno de los clubes cuya afición más odio le tenía: el Real Madrid. Pero bien sabido es eso de “si no puedes con el enemigo, únete a él”, y cuando el jugador llega a la capital después de un espectacular plantón al eterno rival –se dice que firmó el contrato con el Real Madrid en el mismo aeropuerto de Barcelona-, parece que aquellos pasados desplantes a la afición merengue se olvidan más fácilmente. Continuó trabajando como siempre lo había hecho, compitiendo consigo mismo –al término de los entrenamientos se le tiene visto pidiéndole a un niño de la grada que le pase balones para seguir lanzando a canasta- y su temporada fue espectacular –a pesar de la mala relación existente con compañeros como Fernando Martin-, con 62 puntos incluidos en la agónica final en la que los madridistas levantaron la Recopa de Europa. Tras doctorarse ganando el Mundial ese verano en Buenos Aires con la selección de Yugoslavia con un juego más espectacular si cabe todavía al de costumbre, el “10” pasaría a ser el “44” de unos Portland Trail Blazers en los que Drazen sería vilipendiado por su entrenador Rick Adelman, actual técnico de los Kings, como nunca lo había sido en su carrera. El ser europeo todavía no se llevaba en aquellos tiempos en un país que ahora se lo lleva todo de aquí, incluidos chavales que jamás destacaron ni destacarían en nuestro continente.
Pero Petrovic nunca se rendía, nunca se cansaba de trabajar; nunca lo hizo durante tantas horas en aquel gimnasio y nunca lo haría en ningún lugar. Se mudó a New Jersey, se puso el “3” a la espalda y le enseñó muchas cosas a los americanos –gracias a que Chuck Daly sí quiso ver en el chico algo que no fuera el pasaporte-. Durante el verano de 1992 se disputaron los memorables Juegos Olímpicos de Barcelona, en los que el de Sibenik tenía un reto añadido al de competir con el carácter que siempre lo hacía: defender a su recién creado país, Croacia –tras la desmembración de la antigua Yugoslavia-, y lo hizo liderando a los suyos hacia una final en la que sólo había un posible ganador, que era el “Dream Team” original, con Magic Johnson, Michael Jordan y Larry Bird en sus filas –entre otra larga lista de estrellas-. El nuevo jugador de los Nets no dio el partido por perdido hasta el pitido final, dando la impresión de ser el único individuo en el Olímpic de Badalona que no veía clara la victoria americana, y se pasó el partido abroncando a compañeros como Komazec por jugar de cara a la galería o motivándolos –en un tiempo muerto dijo que Jordan se estaba riendo de ellos, algo que no era cierto; en la reanudación, Perasovic realizó alguna acción dura sobre el de los Bulls como respuesta-. Él era así. Finalmente, la plata no pareció saberle mal del todo al insaciable Petrovic, que incluso intercambió algunos comentarios entre risas con su ex compañero en Portland Clyde Drexler. De nuevo en la NBA, llegó su última gran decepción allí: no le incluyeron en el All Star Game del 93, en una temporada en que promedió 22,3 puntos por encuentro con unos porcentajes excepcionales (52% en tiros de campo, incluido un 45% en triples). Eso sí, le obsequiaron invitándole a participar en el concurso de triples, invitación que el orgulloso de Drazen rechazó argumentando lo siguiente: “Si no juego el All Star Game este año, ¿cuándo lo jugaré? ¿Por qué he sido olvidado, seleccionado sólo para el concurso de triples? Mi sitio está en la cancha”. Tras concluir la temporada en Estados Unidos, decidió participar con su amada selección de Croacia –Drazen fue un firme defensor de la independencia croata- en los partidos de clasificación para el Europeo que se disputaría ese mismo año. El 6 de junio anotaba 30 puntos en Wroclaw ante Eslovenia y decidía pasar en Alemania junto a su amiga Clara los dos días libres de los que disponía, en vez de volver a Zagreb con sus compañeros. Un día después, 7 de junio de 1993, nos dejaba sin haberse despedido en una carretera en Deggendorf, próxima al aeropuerto de Munich. Tenía tan sólo 28 años, y nunca se sabrá dónde estaba realmente su techo deportivo, pero posiblemente más alto todavía viendo su continua progresión año tras año.
Para entonces, en la NBA ya sabían que el escolta de los Nets estaba entre los mejores, tal y como afirmaba el ya entonces comisionado de la liga David Stern: “Sus contribuciones al deporte del baloncesto fueron enormes. Estamos todos orgullosos de haberle conocido”. Actualmente, por fin descansa –sin ser ningún “miserable”- en Zagreb, ciudad cuyo pabellón lleva su nombre. ¿Y al otro lado del Atlántico? Sí, allí también fue homenajeado: su camiseta con el “3” ondea en el techo del Continental Airlines Arena de New Jersey, y su nombre figura ya en el “Basketball Hall Of Fame” de Springfield, en donde ingresó a la par que otro deportista diferente, Magic Johnson. Su ídolo, “Aza” –quien te mira con otro rostro en cuanto le hablas de Drazen-, se toma un respiro en la capital croata tras entrenar en ACB en Sevilla y Lleida, pero seguramente volverá tarde o temprano a tomar las riendas de algún club europeo. Por cierto, del hijo de éste, llamado Marko, hablan maravillas quienes le han visto jugar, e incluso se le puede ver en un vídeo en la web oficial de la NBA. ¿A quién recuerda su manera de jugar? Al mismo personaje al que dicho vídeo está dedicado.
Hinchó su carrera de títulos en Europa – un Mundial, dos Europeos, dos Copas de Europa y dos Recopas entre ellos- y llegó a la NBA para convertirse en el primer europeo que lograba triunfar en la mejor liga del mundo. Era el resultado de aquellas solitarias tardes en las que su única obsesión era mejorar para llegar a ser el mejor. Kukoc, Radja, Nowitzki, Stojakovic o Gasol, entre otros que llegaron y llegarán al éxito americano, todavía le deben las gracias a “Mozart”, un artista único que les abrió el camino. Por este motivo, y aunque el baloncesto actual es muy diferente al de entonces y las comparaciones carecen muchas veces de lógica, Drazen Petrovic seguirá siendo recordado por muchos como “el mejor jugador europeo de todos los tiempos”.
"Prefiero jugar 15 minutos en la NBA que 40 en Europa"
Entrevista para la Revista Gigantes del Basket
Por supuesto no pretendemos juzgar a Drazen tras apenas una semana jugando en la NBA, y aún no recuperado del todo su operación de espalda. Acompañamos al yugoslavo en sus dos primeras salidas como "blazer" y hablamos en su apartemento de Portland de sus primeras impresiones como miembro de la mejor liga del mundo.
Una cosa está clara: a traves de técnicos y compañeros, Petrovic puede jugar en esta liga y ayudar al equipo; su actitud y el trato con los demas jugadores es inmejorable, y como él mismo nos contaba, está mentalizado para esta temporada ser "uno más" del equipo: "La mayor diferencia entre un equipo de la NBA y un equipo europeo es que, mientras en Europa los equipos tienen 5 o 6 jugadores buenos, pero el resto de la plantilla es flojo, aquí, desde el primero hasta el duodecimo jugador, las diferencias son mínimas...".
Un servidor no está totalmente de acuerdo,pero entiende, la posición "defensiva" de Petrovic,que ya se ha dado cuenta de que en Portland va a ser casi imposible quitar la titularidad tanto a Drexler como a Porter. En su moderno apartamento del downtown de la ciudad, el jugador, acompañado por su novia y, ese fin de semana, con su agente, Warren Legarie, nos recibe y nos pide la prensa dominical. Abre el periódico y se va directamente a las páginas de la NBA, buscando avídamente las estadísticas de Divac, Paspalj, Marchulenis y Volkov, sus compañeros de esta fantástica aventura: "Divac 0 puntos... Volkov 0... Paspalj no jugó... Zarko tiene todavia problemas con su contrato; creo que le va a ocurrir como a Radja..." comenta.
Cuando le comentamos que Marchulenis ha metido 19 puntos en su debut, un pequeño gesto de pique asoma en el rostro de Petrovic. No cabe duda que el yugoslavo tiene amor propio y que daria cualquier cosa por haber estado los 26 minutos que el lituano tuvo en su presentacion, en vez de los 10 que Rick Adelman le concedió; pero los Warriors perdieron de 30 y los Blazers ganaron, lo que repite Drazen como tomandose una revancha.
-¿Te costó mucho trabajo decidirte a probar en la NBA, tras ser una figura indiscutible en Europa y sabiendo que tenias que empezar casi de cero en la NBA?
No, no, lo tenia decidido desde hace años. El baloncesto es mi vida y mi profesion y siempre tuve muy claro que queria jugar con los mejores en la NBA.
-Sabes que los únicos europeos que han triunfado relativamente en esta liga, Schrempf y Smits, pasaron por una universidad americana 4 años... ¿Tienes miedo al fracaso, a no adaptarte?
No, mi objetivo para esta temporada es recuperarme de la lesion de espalda y aprender nuevos sistemas, mejorar mi tecnica defensiva y adaptarme a este pais; espero jugar de 20 a 25 minutos cuando esté recuperado y anotar 12-14 puntos en ese tiempo;la proxima temporada espero ser al menos el sexto hombre del equipo.
-¿Qué ocurre si al finalizar tu contrato con los Blazers, tu progresion no es la esperada y te conviertes en un jugador medio de la NBA, sin posibilidades de ser titular...?¿Preferirias volver a Europa o seguir en la NBA?
Seguiria aqui, jugar aqui 15 minutos es para mi mas importante que jugar 40 en Europa. Hay una gran diferencia de nivel entre este baloncesto y el europeo.
Un servidor intenta acorralar a Petrovic para pillarle en un renuncio y confiese que es duro no ser titular, que no aparezca en el diario local ni una linea sobre su más que decente debut... Nos parece increible que este ex-Dios del baloncesto internacional, cuya foto ha cubierto innumerables portadas de innumerables publicaciones, asuma tan humildemente su status de "uno mas" en esta liga. Pero Petrovic,al menos el Petrovic público, repite una y otra vez, que no tiene problemas siendo el jugador ocho, nueve o diez que sale del banquillo.
Nos comentaba Ramon Ramos, un puertorriqueño que tiene un contrato temporal con los Blazers, que el dia que los veteranos, como es tradición, "inician" a los rookies en la liga, a Petrovic le hicieron cantar el himno de Yugoslavia... En los entrenamientos, como los demás debutantes, tiene que asegurarse que estan todos los balones antes y después de cada sesión.
"Es el primer año en la liga y eres un rookie más, no me molesta que me tomen el pelo de vez en cuando los veteranos". Lo cierto es que a todo el mundo que le preguntamos sobre el caracter y la integracion de Petrovic en la plantilla, la respuesta fue unanime: "Es buena persona, con ganas de aprender, y a todo el mundo le cae muy bien".
Hablando de la adaptacion del jugador a la forma de vida americana, nos comenta, que al contrario que Divac, Marchulenis, y los demas europeos, la experienca de vivir en España, otra cultura, otra lengua, le ha venido muy bien para su asentamiento en EEUU, aunque eso si, Madrid es mucho más ciudad que Portland.
-Imaginate que terminas contrato con Portland, y tienes libertad absoluta para elegir nuevo equipo en Europa, ¿cual elegirias?
El Real Madrid, -contesta sin dudarlo-. Es el mejor equipo de Europa y pase un gran año allí, ganamos dos títulos y por culpa de las lesiones no pudimos ganar la liga, me encanta la ciudad, el club y los aficionados.
-Hablando de estos ultimos, ¿no te sientes un poco culpable de haberlos "abandonado"?
No, yo soy un profesional y tengo que aspirar siempre a lo mejor que mi carrera pueda darme. Tambien deje a la Cibona por el Real Madrid y mis paisanos tuvieron que aceptarlo. Yo tengo muy buen recuerdo de los aficionados del Madrid y espero que ellos lo tengan de mi paso por el club.
Los de Portland, el día de su debut, le dedicaron una gran ovacion cuando fue presentado y se pusieron en pie cuando metió su primer triple. Apoyo no le va a faltar, si bien nos fijamos en un detalle que debera corregir; al acabar el primer partido,contra Sacramento Kings, de camino hacia los vestuarios, un chaval le pidio que le firmara un balon, Petrovic ni se paró a mirarle. Quizás estaba euforico y nervioso por su afortunado debut, pero en esta liga, sus protagonistas tienen que hacer buenas relaciones públicas, sobretodo un novato. Y Petrovic es de los jugadores que necesita el apoyo de los espectadores.
Le queda mucho camino por recorrer a Petrovic en la NBA; como jugador, trabajando más en su defensa individual, y como profesional, aprediendo a sufrir en el banquillo y a asumir su función en el equipo, en principio esta determinado como un jugador netamente ofensivo, especialista en lanzamientos de larga distancia, que Adelman lo utilizara en partes del encuentro, en que ademas de dar descanso a Drexler y Porter, requiere un cañonero que pueda mantener el marcador.Si cumple esa funcion, todos estaran contentos.Pero si quiere triunfar en esta liga, deberá mejorar otras facetas del juego en un futuro. Si Petrovic es capaz de asumir su rol en Portland, tragando mucha quina, y al mismo tiempo mejora su condición fisica y su defensa, muchos de sus objetivos podrán ser realizados. Si, como tras el segundo partido, contra Minnesota Timberwolves, en el que apenas pisó la cancha 5 minutos en la primera parte, sin ninguna fortuna, y perdió la confianza de su entrenador en ese partido, llega al vestuario hecho polvo, y sin apenas poder pronunciar palabra, su aventura americana puede acabar antes de lo previsto. Ganas no le faltan, calidad tampoco, paciencia, no lo podemos saber, de momento.
Danny Young (Base/Escolta Reserva)
Entre Young y Petrovic, ademas de Byron Irvin, se repartirán esta temporada los sobros que les dejen los intocables Drexler y Porter. Preguntamos a Young un gran tirador y jugador de equipo:
-¿Preocupado ante la competencia con Petrovic por ser el primer base reserva?
No, Rick Adelman se encargara de poner en la pista a quien crea mas conveniente en cada partido.
-¿Que opinas de Petrovic como jugador?
Creo que puede jugar en la liga sin problemas. Tiene muy buen tiro y puede ayudar al equipo. Cuando se recupere de la lesión, rendirá mucho más.
-¿Y como compañero?
Muy buen compañero, se le ve que quiere integrarse, pregunta muchas cosas, quiere aprender, es muy amistoso y cae bien en el equipo.
Rick Adelman (Entrenador)
Sorprende que en el primer partido en casa,con el resultado igualado,haya mantenido a Petrovic en el ultimo cuarto casi cinco minutos.
-¿Es tan grande su confianza con el yugoslavo?
Petrovic es un buen jugador ofensivo y sus tiros pueden ayudar al equipo en un momento determinado,a abrir huecos para otros jugadores. Aunque aun tiene que ajustarse al tipo de juego de esta liga y recuperarse de su lesion de espalda, de momento estoy muy contento con él.
-¿Que le parece su integracion con el resto de la plantilla?
Excelente, no hace mas que intentar ajustarse al nuevo ambiente para él.Habla con todo el mundo,a todo el mundo le gusta. Él me ha dicho que lo que mas desea es que gane el equipo cada noche, quiere ser un Blazer más.
Terry Porter (Base titular)
-¿Que le parece Petrovic como jugador?
Puede ayudar mucho,tiene muy buen tiro,y ayudara al equipo cuando se recupere de su lesión.
-¿Le considera como un "rookie" típico?
No exactamente, pues por su experiencia internacional se le ve bien formado y preparado para jugar en esta liga. Eso si, se le trata como a un"rookie", y como tal, tiene que preocuparse de traer y recoger los balones en cada entrenamiento y cosas por el estilo.
Clyde Drexler (Escolta titular)
Sin duda Petrovic puede jugar en la NBA, es un excelente lanzador, conoce el juego, sólo necesita adaptarse al tipo de juego de esta liga, como persona esta muy integrado en la plantilla y todo el mundo se lleva bien con él, puede ser un sólido jugador NBA.
-¿Tiene talla de All Star?
Es muy dificil de predecir y dependera mucho de lo que trabaje y mejore individualmente, pero desde luego es un jugador que puede ayudar mucho a este equipo.
El secuestro de Drazen Petrovic
Artículo publicado en el especial de los 1000 Gigantes del Basket.Miguel Panadés
Otoño del 86. Una tarde aparentemente tranquila en la redacción en Barcelona de Gigantes a pesar de que todos andábamos atentos por la inminente llegada a España de Drazen Petrovic, la gran estrella europea del momento. El club azulgrana había iniciado conversaciones con el agente del jugador para vestirle con la camiseta azulgrana. Los mandatarios del Barcelona querían que la "bestia negra" del Real Madrid con la camiseta del Cibona lo siguiera siendo desde el Palau. Por su parte el club blanco, presidido por Ramón Mendoza, parecía destinado a seguir sufriendo los rigores del genio de Sibenik. En aquellos momentos, el Cibona viajaba con destino Barcelona haciendo escala en Madrid...
De pronto esa tarde tranquila enloqueció. Paco Torres nos anticipó la bomba: Petrovic, en una sala del aeropuerto de Barajas, en secreto, acababa de firmar un contrato con el Real Madrid. Sólo Gigantes se había enterado de la noticia más importante de la temporada. Drazen dejaba plantado al Barcelona de Núñez para aliarse con el enemigo, con ese Real Madrid al que había humillado en tantos partidos con sus burlas, con sus provocaciones, con sus exhibiciones.
Petrovic estaría unas horas en Barcelona, en un céntrico hotel. Allí, en teoría, tendría que convocar una rueda de prensa, que era esperada con expectación por todo el barcelonismo, ya que en ella tendría que anunciarse su próximo fichaje por el Barça. No obstante, todo cambiaría de signo según pasaban los minutos. El croata canceló la entrevista que tenía prevista con los directivos azulgranas. La próxima vez que lo vieran ya sería vestido con la camiseta del Real Madrid.
A partir de la llamada de Paco Torres, Josep Lluis García Surralles, el mejor y más experto fotógrafo del baloncesto español, se lanzó a la búsqueda de una camiseta del Real Madrid de baloncesto. Se dio cuenta entonces de lo duro que es ser "merengue" en Barcelona, al igual que culé en Madrid. Recorrió grandes almacenes, tiendas de deportes, centros turísticos... Nada. Imposible encontrar un emblema del Real Madrid en la Ciudad Condal. Se acordó entonces de ese familiar merengue que siempre anda escondido en cada familia catalana. Ahí encontraría una bufanda que sería suficiente para plasmar una foto de gran valor para la revista. Conseguido el emblema ahora sólo faltaba secuestrar al jugador. Casa nada...
Pasadas las nueve de la mañana, Surralles y el que esto escribe estábamos de guardia en la recepción del hotel en espera de encontrarnos cara a cara con Drazen. Suele pasar que lo que a veces parece imposible acaba convirtiéndose en increíblemente sencillo. Drazen bajó a desayunar cuando el resto de compañeros aun estaba durmiendo. Lo localizamos solo en una mesa del comedor, apurando un café con leche y unas tostadas. Nos presentamos, nos invitó a sentarnos a su mesa -siempre fue exquisito en el trato con los periodistas- y empezamos a hablar del baloncesto español; también de Madrid y de las chicas españolas. Nos encontramos con un tipo abierto, simpático, consciente de la repercusión que tendría la noticia de su fichaje por el Real Madrid y, por qué no, también divertido como un chico travieso ante la jugada que acababa de hacerle al Barça.
"Drazen, queremos hacerte una entrevista y unas fotos, pero no en el hotel". Mientras bajábamos hacia la salida él nos comentó que no dispondría de mucho tiempo y antes de que se diera cuenta estábamos dentro de un taxi en dirección a los Jardines del Palacio Real, un lugar tranquilo, adecuado para conseguir la imagen más esperada. Drazen hablaba de Mendoza, de Fernando Martín, de sus partidos contra el equipo blanco, de la grandeza de su nuevo club y del deseo, confesado en Gigantes meses atrás de vestir la camiseta del Real Madrid. "¿A dónde vamos?", preguntaba mientras el taxista se alejaba del hotel, Diagonal arriba...
Sacamos ese ejemplar de la revista en la que declaraba en portada. "De jugar en España sólo lo haría en el Real Madrid". Se hizo la foto con Gigantes y Surralles, hábil como siempre, sacó de su bolsa la bufanda blanca del Real Madrid en el momento justo en que nuestro protagonista ya estaba más relajado ante la cámara. Drazen se mostró ligeramente reacio al principio, ya que todavía no se había hecho oficial el fichaje pero una vez se hizo la primera, una imagen discreta, cogió los dos extremos de la bufanda y la elevó al cielo haciendo la declaración pública de su nueva misión. Drazen, con esa foto, se declaraba madridista. Mientras el periodista veía como Surrallés realizaba unas fotos importantísimas para la revista, para nuestra trayectoria profesional y también de gran repercusión para el aficionado, no se me ocurrió otra frase que una pregunta absurda. "Surra, ¿seguro que hay carrete en la cámara?". Lo tenía, vaya si lo tenía. Y al martes siguiente lo pudimos comprobar en la portada de Gigantes. Una exclusiva increíble: el Real Madrid se aliaba con el enemigo y le quitaba al Barcelona al jugador con el que más soñaba.
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Datos Personales
Nombre Completo: Drazen Petrovic
Apodo: El Genio de Sibenik ,El Mozart del Baloncesto
Nacimiento: 22 de Octubre de 1964 en Sibenik actualmente Croacia pero en 1964 pertenecia a la antigua Yugoslavia
Fallecimiento: 7 de Junio de 1993 ( 28 años ) en Denkendorf ( Alemania ) en un accidente de trafico
Altura: 1,97 m
Posición: Escolta
Trayectoria
-- /1981: Sibenik, categorías inferiores.
1981/1984: Sibenka Sibenik (Yugoslavia).
1984/1988: Cibona Zagreb (Yugoslavia).
1988/1989: Real Madrid.
1989/1990: Portland Trail Blazers (NBA).
1990/1991: Portland Trail Blazers (NBA) y New Jersey Nets (NBA). El 23/01/91 es traspasado de Portland a New Jersey en un cambio a tres bandas con Denver.
1991/1993:New Jersey Nets (NBA).
Palmares
2 medallas de plata en los Juegos Olímpicos, una con la selección de Yugoslavia, en los Juegos de Seúl'88, y otra con Croacia, en los de Barcelona'92.
1 medalla de bronce con Yugoslavia en los Juegos de Los Angeles'84.
1 medalla de oro con Yugoslavia en el Mundial de Argentina'90.
1 medalla de bronce con Yugoslavia en el Mundial de España'86.
2 medallas de oro con Yugoslavia en los europeos de Zagreb'89 y Roma'91.
1 medalla de bronce en el Europeo de Atenas'87.
2 Copa de Europa con el Cibona (1984-85 y 85-86)
2 Recopas de Europa, una con el Cibona (1986-87) y otra con el Real Madrid (1988-89).
2 Ligas yugoslava, una con el Sibenka Sibenik (1982-83) y otra con el Cibona (1984-85).
3 Copas de Yugoslavia con la Cibona (1984-85, 1985-86 y 1987-88)
1 Copa del Rey con el Real Madrid (1988-89)
1 Copa Korac con el Real Madrid (1988-89).
4 veces elegido mejor jugador europeo por el diario italiano La Gazzetta dello Sport (1986, 89, 92 y 93 )
Desde el año 2002 pertenece al Salon de la Fama
Biografía
Drazen Petrovic “el genio de Sibernik". Nació en Sibenik el 22 de octubre 1964 una población croata, se convirtió en un mito en una carretera alemana en 1993.Iba para músico, pero por suerte colgó la flauta para botar el balón.
Drazen fue el jugador más polémico y extraordinario de una época. Sus gloriosos duelos con Sabonis, Fernando Martín y otros jugadores son ya un mito del mejor baloncesto Europeo de la historía. En Drazen se encuentra el jugador más insolente de Europa y un excelente anotador, penetrador, tirador de corta, medía y larga distancía.
Entre las personas que tuvieron el placer de verle jugar, sólo hay dos opiniones, sus aficionados le adoraban y sus rivales le odiaban. Jugador de grandísima clase y provocador hasta las últimas consecuencias. Si jugaba contra ti, era imposible no tenerle cierta tirria, no sólo porque hiciera polvo a tu equipo, sino porque era maleducado en la cancha como ningún otro. Eso si, así era su actitud dentro de la pista, fuera dicen de él que era todo lo contrario.
Era un talento puro, increíble, sobrehumano, dudo que algún jugador haya tenido nunca la clase que él tenía, pero Drazen es la prueba de que en esta vida, valer te da mucho, pero si quieres ser el mejor...tienes que trabajar más que nadie. Cuando era un niño, se pasaba 6-7 horas a solas con su balón de basket. Su vida entera fue lucha, esfuerzo y trabajo, sólo vivía para el baloncesto. En Madrid recordaran, como al terminar los entrenamientos, pedía algún niño que hubiera por allí, que le pasara la pelota para seguir entrenándose por su cuenta, cuentan (no se si la leyenda) que llegaba a tirar 1000 triples en algunas sesiones particulares. No se vosotros, pero le veo una gran similitud en este aspecto, con Larry Bird, otro genio y currante.
Ya que Petrovic creía en la independencia de su país y que apoyó a su selección por encima de todo, comenzaré sus hazañas, con las realizadas 1º con Yugoslavia y posteriormente con Croacia. Y para no hacer pesado esto, destacaré sólo uno momento, un verano de un gran año para el baloncesto mundial, el verano de 1992. Un equipo se reunió para jugar unas olimpiadas y deleitar el mundo, un equipo que nadie podía creer en ganar, ¿nadie? No, un base de 1,96 metros, siempre creyó en la victoria de su selección, pese a que nadie podía parar el ímpetu y calidad de los Magic, Jordan, Bird, y una multitud de etc.… El partido estaba perdido, pero el quería ganar, abroncaba a sus compañeros por adornarse y jugar de cara a la galería como a Komazec.Les motivaba en los tiempos muertos, acusando a Jordan de estar riéndose de ellos, lo que provocó más de una acción dura contra Michael. Todo esto durante el partido, al terminar rió con sus rivales y recibió de buena gana la plata, pero creo que es una buena muestra, de lo competitivo que era nuestro homenajeado de hoy. Ojo, con la selección croata, que si fue mítico el Dream Team, no anda lejos este equipo. Perasovic, Tabak, Cvjeticanin, Kukoc, Vrankovic, Komazec, Dino Radja y Drazen Petrovic.
Comenzó su vida deportiva en el equipo de su ciudad natal, el Sibenka, que pronto se le quedaría pequeño, pasando a jugar a la Cibona, equipo donde jugaba su hermano AZA, el cual se marcharía al equipo Italiano del Scavolini, para ser vencido una y otra vez en cada uno de los enfrentamientos que tuvo con Drazen. En la Cibona lo ganaría todo, incluyendo dos Copas de Europa (años 85 y 86), una recopa (87) y dos ligas Yugoslavas (bastante más fuerte que el campeonato actual) hasta que fichó por el Real Madrid en 1988. Promedio 37,7 puntos por partido en los 4 años que paso en la Cibona.
Fue nombrado 4 veces jugador del año en Croacia y logró un record increíble, impresionante, para cualquier jugador de baloncesto, no puede ser creíble que un jugador pudiera meter la cifra de 112 puntos que el anotó contra el Smelt Olimpija esloveno en 1985, con un 40 de 60 en tiros de campo.
En 1988 ficharía por el Real Madrid y como dije arriba, la afición blanca paso de odiarle a venerarle. En principio su equipo iba a se el eterno rival, pero un plantón histórico hizo que firmase por el Madrid en el mismo aeropuerto de Barcelona(esto no esta claro que sea así, lo dejo como leyenda-ficcioón, ya que los datos se confunden según donde los mires, peor aumentarían su mito siendo así).
En este único año que pudimos gozar de él en España con tan sólo 24 años y pese a su mala relación con algunos compañeros como por ejemplo el mítico Fernando Martín, se alzó con una Copa del Rey y una Copa Korac, en una inolvidable final el 14 de marzo del 89 en el mítico Palacio de la Paz y la Amistad de Atenas. En ella Drazen anotaría otra cifra de autentico Dios, 62 puntos contra el equipo de otro de los grandes Óscar Smith Becerra, quien anotaría 44 puntos, para firmar uno de los grandes duelos de la historia del baloncesto Europeo, el resultado final fue de 117-113 favorable a los blancos. En el Real Madrid compartió vestuario con jugadores míticos para la ACB como Biriukov, Fernando Martín, Antonio Martín, Cargol, Romay, Villalobos, etc. Con ellos se impondría en la final de la Copa del Rey al Barcelona de los Epi, Solozábal, Jiménez, Norris, etc. Drazen anotaría 27 puntos para alzarse con el trofeo.
Dato curioso, es que la temporada que jugaría Petrovic en el Real Madrid, se inició con un partido que más que homenajear a Raimundo Saporta, parecía organizado para recibir al más grande de los europeos, fue en el Open McDonald´s contra los Boston Celtics de Larry Bird, Parish y McHale.
Finalmente en el 89 Petrovic daría el salto a la NBA, había sido elegido en el 86 en el nº 60 del draft por los Pórtland Trail Blazers de Drexler. Cambiaría su camiseta del habitual 10 al 44 que usaría en un equipo que sería maltratado por su entrenador Rick Adelman, en aquella época aún se miraba con muy malos ojos a los jugadores Europeos y más si venían directamente del viejo continente sin pasar por la Universidad americana, esto cambiaría en parte gracias a Drazen y las lecciones de baloncesto que impartió en USA. Sus números en Portland fueron:
Temporada 89-90 77 partidos en los que disputo una media de 12,6 minutos, metiendo 7,6 puntos, dando 1,5 asistencias y recogiendo 1,4 rebotes con unos porcentajes del 48, 5% en tiros de campo y del 45,9 en triples. En P.O jugaría 20 partidos, con 12, 7 minutos y 6,1 puntos, con porcentajes inferiores.
Temporada 90-91 estaría tan sólo 18 partidos en los que disputó tan sólo 7,4 minutos anotando 4,4 puntos, por suerte este año en un intercambio a tres bandas en el que intervendría Denver, termina jugando en New Jersey Nets, donde a bien seguro guardan un grandísimo recuerdo de él. Cambió su número otra vez, siendo elegido el número tres el dorsal para la gloria. Cuando se produjo el cambio, Drexler dijo ““Les repito, en dos años, este chico va a estar en el equipo de las Estrellas del Este” “Se lo aseguro. Nunca antes había visto a alguien tirar como él lo hace, o trabajar tan duro.” Drexler tenía razón y auque no logró ser All Star, su constante trabajo y tesón le hicieron triunfar en la NBA, consciente de que debía ganar peso, se machacó en el gimnasio y esto se convirtió en 9 kilos más de músculo.
En su primer año en los Nets y gracias en parte a Chuck Daly, que decidió ser original y no mirar el pasaporte de los jugadores, comenzó a mejorar en sus aportaciones, en lo que quedó de temporada, jugaría 43 partidos para los Nets con unos números de 12,6 puntos, 2,1 rebotes y 1,5 asistencias, con un porcentaje en tiros de campo del 49,3%
Fue en su primera temporada completa en los Nets (91-92), donde Petrovic saco la maravilla que tenía dentro, paso sus números a 82 partidos disputando 36,9 minutos en cada uno de ellos, y con unos porcentajes del 50,8% en tiros de campo y del 44,4% en tiros de 3, se disparó a los 20,6 puntos con 3,1 rebotes y 3,1 asistencias, además de 1,3 robos por partido. Petrovic ahora era más fuerte que nunca, lo había pasado mal, pero estaba demostrando a los americanos que no sólo ellos jugaban al baloncesto, no le importaba si su rival se llamaba Jordan, o Barkley, el hacía su juego y lo hacía francamente bien. Fue clave para lograr la clasificación par a los P.O, en los que disputaría 4 partidos alcanzando los 24,3 puntos y un 53,9% en tiros de campo.
En la temporada siguiente(92-93), el croata seguía aumentando su juego y comenzaba a escribir su leyenda, tenía hambre de triunfo y se disparo a los 22,3 puntos por noche jugada con el 51,8% en tiros de campo, con un 44,9% en los de tres. Su equipo nuevamente iría a los P.O, aunque aquí su aportación se reduciría a los 15,6 puntos por noche en los 5 partidos que duró la serie. Fue una temporada agridulce para el croata, ya que se merecía sobradamente participar en el partido de las estrellas, pero el ego americano de aquella época no podía permitir que participase, a cambio decidieron recompensarle con la participación en el concurso de triples, pero Petrovic era muy orgulloso y lo rechazó. “Si no juego el All Star Game este año, ¿cuándo lo jugaré? ¿Por qué he sido olvidado, seleccionado sólo para el concurso de triples? Mi sitio está en la cancha”. De todas formas, la prensa le reconoció su éxito y le voto para el 3º equipo de la liga.
Fue dos meses después de ser elegido uno de los 15 mejores de la NBA y cuando su carrera por fin había explotado en aquella liga, cuando por fin iba hacía el Olimpo, cuando sucedió la tragedia. El 6 de junio en Wroclaw anotaba 30 puntos ante Eslovenia y en vez de volver a Zagreb con sus compañeros, decidió parar en Alemania junto a su amiga Clara los dos días libres de los que disponía,. Un día después, 7 de junio de 1993, en una carretera en Deggendorf, próxima al aeropuerto de Munich, el que posiblemente ha sido el jugador Europeo con más calidad, se nos iba sin decir Adiós. Tenía sólo 28 años ¿hasta donde podía haber llegado?
Una frase de Jordan, puede dejar claro lo que fue Petrovic para el baloncesto “Era una emoción jugar contra Drazen. Siempre que nos enfrentábamos, él competía con una actitud agresiva. Venía hacia mí tan duro como yo iba hacia él. Tuvimos algunas grandes batallas en el pasado y, desafortunadamente, fueron pocas batallas”.
Su vida y su baloncesto, se quedaron antes de tiempo en la carretera, pero su recuerdo, estará eternamente en la retina de quienes tuvieron el placer y la suerte de verle jugar.
Reportajes y Entrevistas
Catorce años sin Drazen Petrovic por Carlos Monasterio para Eurosport
El 7 de junio de 1993, a los 28 años, en una autopista cercana a Múnich, el genial jugador croata perdía la vida en un accidente de tráfico. Han pasado 14 años de aquello, y aún en los corazones de mucha gente este día es triste: se fue Drazen, sí, pero perviven siempre sus recuerdos y su memoria.
Son muchos los recuerdos que se agolpan en este día. Me quedo con el primero; la voz de Iñaki Gabilondo al filo de las 8:05h del día 8, diciendo que había sucedido algo trágico en el mundo del deporte. Mi hermano entró en mi cuarto en ese momento, y antes de que Gabilondo hubiera dicho nada, le dije a mi hermano: "Javier, se ha muerto Petrovic". Me miró como si estuviera loco, pero así lo confirmó un segundo después Iñaki. Allí se acabó todo. O no.
Quizá fuera aquel el comienzo del mito. Siempre es difusa la raya que separa al hombre del mito, al jugador de la leyenda. La muerte, en pleno apogeo, como antes la de Martín, le dan al personaje un carisma añadido. Pero para ser mito, es porque en vida se ha sido alguien. El baloncesto en España no empieza en los 80, pero para los nacidos en los 70, los de la generación de la coca cola, el baloncesto en Europa se construyó en torno a Petrovic y la Cibona. Quizá incluso aquí me exceda, y eso sea mi sensación, y trate de imponerla al mundo entero, y seguro que me equivoque, porque el baloncesto era también la plata de Los Angeles, y los torneos de navidad del Madrid. Incluso los saltos de David Russell o Wayne Robinson. Pero en mi universo todo iba por detrás de Petrovic: la lengua fuera, el bote por debajo de las piernas, la finta, la finta, la finta, el tiro; mucho antes de que supiéramos nada de crossovers, fakes o jumpers, el resoplido al tirar los tiros libres, los triples en carrera, el puño en alto. Las victorias. Y las derrotas.
El baloncesto es un balón que entra por un aro, y el sonido del balón filtrado por una red. Un sonido especial. Petrovic simboliza como nadie en Europa lo que significa ese peculiar sonido. No defendía, y podía ser odioso, podía ser odiado. Pero amaba el baloncesto. Amaba que el balón entrara por el aro, y el sonido de la red. Cien, doscientas, quinientas veces. Jugando, siempre jugando. En todas partes, jugando. De forma obsesiva. Con el único objetivo de ser, no sé si el mejor, pero sí cada día mejor. Diría que amaba el baloncesto mucho más que cualquier otro jugador que lo ha jugado. Diría que para él era más importante que para cualquier otro jugador. Y diría que nadie fue tan egoísta con el juego como él. No en la mera concepción de lo que tiene que ser el baloncesto, en si no pido el cambio, si tiro cuando debo pasar, o en si no defiendo para meter más puntos. No. En un sentido mucho más espiritual. En la necesidad de usar al baloncesto como herramienta, como el escultor usa la piedra, para utilizarlo y manipularlo, para ser él mismo de verdad.
Es absurdo catorce años después medir a Petrovic. Ahí está su legado, y ahí está el recuerdo, cada vez más idealizado, cada vez más dulce. Y cada vez más triste. Da igual que sea el número 1, o el 2, o el 12. En el corazón del aficionado al basket, Drazen está en un lugar reservado a los inolvidables. A los que fueron tan grandes como el propio deporte en sí. Porque el baloncesto es, a partir de gente como Petrovic, o como Sabonis, o como las grandes estrellas, algo que cobra más valor.
Es tal su impacto en Europa, su magnetismo, que ahora para ir a la NBA no hay que cruzar el Atlántico. Conceptualmente, es sólo coger un avión. El matiz es enorme. Es tal su talla que es Petrovic, junto a Sabonis, el tribunal de la medida del futuro, la vara de medir a los demás. El que esté por encima, si es que lo hay -y aquí cuán poderoso es el recuerdo de la niñez- tiene garantizada la condición de superestrella. Y quién quede cerca del listón... es un gran jugador.
Y diría tantas cosas... unas son verdad, otras son leyenda. Todas dichas con la mayor admiración. Sobre todo, diría que Petrovic honró al baloncesto de la mejor manera que pudo, y contribuyó a que el deporte fuera aún más grande. Lástima que todo terminara pronto, demasiado pronto, una lluviosa tarde de junio en una autopista alemana. La tarde que el mundo perdía al jugador de baloncesto que en algún rincón, todos llevamos dentro.
Drazen Petrovic: “Competir con uno mismo”
Esto lo encontré hace tiempo,esta firmada por un tal David Jorge
“Era una emoción jugar contra Drazen. Siempre que nos enfrentábamos, él competía con una actitud agresiva. Venía hacia mí tan duro como yo iba hacia él. Tuvimos algunas grandes batallas en el pasado y, desafortunadamente, fueron pocas batallas”. Así habla Michael Jordan, el para muchos mejor jugador de la historia del baloncesto, acerca de sus recuerdos del escolta croata
Hablar de Drazen Petrovic puede resultar una tarea demasiado sencilla para algunos. Sí, fue un gran jugador y un completo maleducado –siempre dentro de la pista; fuera de ella resultaba ser una persona introvertida pero siempre muy amable según cuentan aquellos que le conocieron; y más adelante se comprenderá que esa actitud derivaba únicamente de la pasión con la que él vivía el baloncesto- cuya figura se mitificó a raíz de su muerte en 1993. Al fin y al cabo, esto es baloncesto: todo el mundo opina y sabe más que el resto.
“Mozart” o “El genio de Sibenik” son algunos de los apodos favorables que recibió a lo largo de su carrera. Luego en cada cancha ya se encargaban de colocarle algunos no tan favorables en cuanto veían que entre gesto y gesto hacia la grada, el rebelde chico de rizos ya sobrepasaba cómodamente los 40 puntos. Por no hablar de todo un récord a nivel mundial como fueron los 112 puntos que le anotó él solito al Smelt Olimpija esloveno en 1985.
En España muchos aficionados le recordarán por el excepcional año que brindó al Real Madrid en su puente particular para saltar a la NBA. Pero la leyenda de este jugador comenzó a formarse mucho antes: en cuanto dejó la música para copiar a su hermano mayor Aleksandar –otro gran jugador, por cierto- con un balón en sus manos. El mayor de los Petrovic recuerda cómo el pequeño Drazen botaba un balón que todavía era más grande que él o cómo tenía que cuidarle en sus duelos ante gente de bastante mayor edad. Pero eso no importaba. ¿Acaso es normal que un niño se machaque 7 u 8 horas todos los días –sin excepción- en un gimnasio con un balón como solitaria compañía o que se levante a las 6 de la mañana para tirar a canasta antes de ir a la escuela? Bueno, quizás sí lo sea para una persona que se definió como alguien “miserable” cuando no está entrenando o jugando. Perasovic, actual entrenador del TAU Vitoria y otro fenómeno que merecería capítulo aparte, recuerda cómo él y Drazen se entrenaban juntos en todos los momentos libres que tenían durante el servicio militar. ¿Quién dijo descanso?
Tras pasearse insultantemente tanto con el Sibenka de su ciudad natal como en la Cibona de su admirado hermano “Aza” –al que luego se enfrentaría y vencería sin piedad cuando éste decidió terminar su carrera en el Scavolini italiano-, recaló en uno de los clubes cuya afición más odio le tenía: el Real Madrid. Pero bien sabido es eso de “si no puedes con el enemigo, únete a él”, y cuando el jugador llega a la capital después de un espectacular plantón al eterno rival –se dice que firmó el contrato con el Real Madrid en el mismo aeropuerto de Barcelona-, parece que aquellos pasados desplantes a la afición merengue se olvidan más fácilmente. Continuó trabajando como siempre lo había hecho, compitiendo consigo mismo –al término de los entrenamientos se le tiene visto pidiéndole a un niño de la grada que le pase balones para seguir lanzando a canasta- y su temporada fue espectacular –a pesar de la mala relación existente con compañeros como Fernando Martin-, con 62 puntos incluidos en la agónica final en la que los madridistas levantaron la Recopa de Europa. Tras doctorarse ganando el Mundial ese verano en Buenos Aires con la selección de Yugoslavia con un juego más espectacular si cabe todavía al de costumbre, el “10” pasaría a ser el “44” de unos Portland Trail Blazers en los que Drazen sería vilipendiado por su entrenador Rick Adelman, actual técnico de los Kings, como nunca lo había sido en su carrera. El ser europeo todavía no se llevaba en aquellos tiempos en un país que ahora se lo lleva todo de aquí, incluidos chavales que jamás destacaron ni destacarían en nuestro continente.
Pero Petrovic nunca se rendía, nunca se cansaba de trabajar; nunca lo hizo durante tantas horas en aquel gimnasio y nunca lo haría en ningún lugar. Se mudó a New Jersey, se puso el “3” a la espalda y le enseñó muchas cosas a los americanos –gracias a que Chuck Daly sí quiso ver en el chico algo que no fuera el pasaporte-. Durante el verano de 1992 se disputaron los memorables Juegos Olímpicos de Barcelona, en los que el de Sibenik tenía un reto añadido al de competir con el carácter que siempre lo hacía: defender a su recién creado país, Croacia –tras la desmembración de la antigua Yugoslavia-, y lo hizo liderando a los suyos hacia una final en la que sólo había un posible ganador, que era el “Dream Team” original, con Magic Johnson, Michael Jordan y Larry Bird en sus filas –entre otra larga lista de estrellas-. El nuevo jugador de los Nets no dio el partido por perdido hasta el pitido final, dando la impresión de ser el único individuo en el Olímpic de Badalona que no veía clara la victoria americana, y se pasó el partido abroncando a compañeros como Komazec por jugar de cara a la galería o motivándolos –en un tiempo muerto dijo que Jordan se estaba riendo de ellos, algo que no era cierto; en la reanudación, Perasovic realizó alguna acción dura sobre el de los Bulls como respuesta-. Él era así. Finalmente, la plata no pareció saberle mal del todo al insaciable Petrovic, que incluso intercambió algunos comentarios entre risas con su ex compañero en Portland Clyde Drexler. De nuevo en la NBA, llegó su última gran decepción allí: no le incluyeron en el All Star Game del 93, en una temporada en que promedió 22,3 puntos por encuentro con unos porcentajes excepcionales (52% en tiros de campo, incluido un 45% en triples). Eso sí, le obsequiaron invitándole a participar en el concurso de triples, invitación que el orgulloso de Drazen rechazó argumentando lo siguiente: “Si no juego el All Star Game este año, ¿cuándo lo jugaré? ¿Por qué he sido olvidado, seleccionado sólo para el concurso de triples? Mi sitio está en la cancha”. Tras concluir la temporada en Estados Unidos, decidió participar con su amada selección de Croacia –Drazen fue un firme defensor de la independencia croata- en los partidos de clasificación para el Europeo que se disputaría ese mismo año. El 6 de junio anotaba 30 puntos en Wroclaw ante Eslovenia y decidía pasar en Alemania junto a su amiga Clara los dos días libres de los que disponía, en vez de volver a Zagreb con sus compañeros. Un día después, 7 de junio de 1993, nos dejaba sin haberse despedido en una carretera en Deggendorf, próxima al aeropuerto de Munich. Tenía tan sólo 28 años, y nunca se sabrá dónde estaba realmente su techo deportivo, pero posiblemente más alto todavía viendo su continua progresión año tras año.
Para entonces, en la NBA ya sabían que el escolta de los Nets estaba entre los mejores, tal y como afirmaba el ya entonces comisionado de la liga David Stern: “Sus contribuciones al deporte del baloncesto fueron enormes. Estamos todos orgullosos de haberle conocido”. Actualmente, por fin descansa –sin ser ningún “miserable”- en Zagreb, ciudad cuyo pabellón lleva su nombre. ¿Y al otro lado del Atlántico? Sí, allí también fue homenajeado: su camiseta con el “3” ondea en el techo del Continental Airlines Arena de New Jersey, y su nombre figura ya en el “Basketball Hall Of Fame” de Springfield, en donde ingresó a la par que otro deportista diferente, Magic Johnson. Su ídolo, “Aza” –quien te mira con otro rostro en cuanto le hablas de Drazen-, se toma un respiro en la capital croata tras entrenar en ACB en Sevilla y Lleida, pero seguramente volverá tarde o temprano a tomar las riendas de algún club europeo. Por cierto, del hijo de éste, llamado Marko, hablan maravillas quienes le han visto jugar, e incluso se le puede ver en un vídeo en la web oficial de la NBA. ¿A quién recuerda su manera de jugar? Al mismo personaje al que dicho vídeo está dedicado.
Hinchó su carrera de títulos en Europa – un Mundial, dos Europeos, dos Copas de Europa y dos Recopas entre ellos- y llegó a la NBA para convertirse en el primer europeo que lograba triunfar en la mejor liga del mundo. Era el resultado de aquellas solitarias tardes en las que su única obsesión era mejorar para llegar a ser el mejor. Kukoc, Radja, Nowitzki, Stojakovic o Gasol, entre otros que llegaron y llegarán al éxito americano, todavía le deben las gracias a “Mozart”, un artista único que les abrió el camino. Por este motivo, y aunque el baloncesto actual es muy diferente al de entonces y las comparaciones carecen muchas veces de lógica, Drazen Petrovic seguirá siendo recordado por muchos como “el mejor jugador europeo de todos los tiempos”.
"Prefiero jugar 15 minutos en la NBA que 40 en Europa"
Entrevista para la Revista Gigantes del Basket
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Por supuesto no pretendemos juzgar a Drazen tras apenas una semana jugando en la NBA, y aún no recuperado del todo su operación de espalda. Acompañamos al yugoslavo en sus dos primeras salidas como "blazer" y hablamos en su apartemento de Portland de sus primeras impresiones como miembro de la mejor liga del mundo.
Una cosa está clara: a traves de técnicos y compañeros, Petrovic puede jugar en esta liga y ayudar al equipo; su actitud y el trato con los demas jugadores es inmejorable, y como él mismo nos contaba, está mentalizado para esta temporada ser "uno más" del equipo: "La mayor diferencia entre un equipo de la NBA y un equipo europeo es que, mientras en Europa los equipos tienen 5 o 6 jugadores buenos, pero el resto de la plantilla es flojo, aquí, desde el primero hasta el duodecimo jugador, las diferencias son mínimas...".
Un servidor no está totalmente de acuerdo,pero entiende, la posición "defensiva" de Petrovic,que ya se ha dado cuenta de que en Portland va a ser casi imposible quitar la titularidad tanto a Drexler como a Porter. En su moderno apartamento del downtown de la ciudad, el jugador, acompañado por su novia y, ese fin de semana, con su agente, Warren Legarie, nos recibe y nos pide la prensa dominical. Abre el periódico y se va directamente a las páginas de la NBA, buscando avídamente las estadísticas de Divac, Paspalj, Marchulenis y Volkov, sus compañeros de esta fantástica aventura: "Divac 0 puntos... Volkov 0... Paspalj no jugó... Zarko tiene todavia problemas con su contrato; creo que le va a ocurrir como a Radja..." comenta.
Cuando le comentamos que Marchulenis ha metido 19 puntos en su debut, un pequeño gesto de pique asoma en el rostro de Petrovic. No cabe duda que el yugoslavo tiene amor propio y que daria cualquier cosa por haber estado los 26 minutos que el lituano tuvo en su presentacion, en vez de los 10 que Rick Adelman le concedió; pero los Warriors perdieron de 30 y los Blazers ganaron, lo que repite Drazen como tomandose una revancha.
-¿Te costó mucho trabajo decidirte a probar en la NBA, tras ser una figura indiscutible en Europa y sabiendo que tenias que empezar casi de cero en la NBA?
No, no, lo tenia decidido desde hace años. El baloncesto es mi vida y mi profesion y siempre tuve muy claro que queria jugar con los mejores en la NBA.
-Sabes que los únicos europeos que han triunfado relativamente en esta liga, Schrempf y Smits, pasaron por una universidad americana 4 años... ¿Tienes miedo al fracaso, a no adaptarte?
No, mi objetivo para esta temporada es recuperarme de la lesion de espalda y aprender nuevos sistemas, mejorar mi tecnica defensiva y adaptarme a este pais; espero jugar de 20 a 25 minutos cuando esté recuperado y anotar 12-14 puntos en ese tiempo;la proxima temporada espero ser al menos el sexto hombre del equipo.
-¿Qué ocurre si al finalizar tu contrato con los Blazers, tu progresion no es la esperada y te conviertes en un jugador medio de la NBA, sin posibilidades de ser titular...?¿Preferirias volver a Europa o seguir en la NBA?
Seguiria aqui, jugar aqui 15 minutos es para mi mas importante que jugar 40 en Europa. Hay una gran diferencia de nivel entre este baloncesto y el europeo.
Un servidor intenta acorralar a Petrovic para pillarle en un renuncio y confiese que es duro no ser titular, que no aparezca en el diario local ni una linea sobre su más que decente debut... Nos parece increible que este ex-Dios del baloncesto internacional, cuya foto ha cubierto innumerables portadas de innumerables publicaciones, asuma tan humildemente su status de "uno mas" en esta liga. Pero Petrovic,al menos el Petrovic público, repite una y otra vez, que no tiene problemas siendo el jugador ocho, nueve o diez que sale del banquillo.
Nos comentaba Ramon Ramos, un puertorriqueño que tiene un contrato temporal con los Blazers, que el dia que los veteranos, como es tradición, "inician" a los rookies en la liga, a Petrovic le hicieron cantar el himno de Yugoslavia... En los entrenamientos, como los demás debutantes, tiene que asegurarse que estan todos los balones antes y después de cada sesión.
"Es el primer año en la liga y eres un rookie más, no me molesta que me tomen el pelo de vez en cuando los veteranos". Lo cierto es que a todo el mundo que le preguntamos sobre el caracter y la integracion de Petrovic en la plantilla, la respuesta fue unanime: "Es buena persona, con ganas de aprender, y a todo el mundo le cae muy bien".
Hablando de la adaptacion del jugador a la forma de vida americana, nos comenta, que al contrario que Divac, Marchulenis, y los demas europeos, la experienca de vivir en España, otra cultura, otra lengua, le ha venido muy bien para su asentamiento en EEUU, aunque eso si, Madrid es mucho más ciudad que Portland.
-Imaginate que terminas contrato con Portland, y tienes libertad absoluta para elegir nuevo equipo en Europa, ¿cual elegirias?
El Real Madrid, -contesta sin dudarlo-. Es el mejor equipo de Europa y pase un gran año allí, ganamos dos títulos y por culpa de las lesiones no pudimos ganar la liga, me encanta la ciudad, el club y los aficionados.
-Hablando de estos ultimos, ¿no te sientes un poco culpable de haberlos "abandonado"?
No, yo soy un profesional y tengo que aspirar siempre a lo mejor que mi carrera pueda darme. Tambien deje a la Cibona por el Real Madrid y mis paisanos tuvieron que aceptarlo. Yo tengo muy buen recuerdo de los aficionados del Madrid y espero que ellos lo tengan de mi paso por el club.
Los de Portland, el día de su debut, le dedicaron una gran ovacion cuando fue presentado y se pusieron en pie cuando metió su primer triple. Apoyo no le va a faltar, si bien nos fijamos en un detalle que debera corregir; al acabar el primer partido,contra Sacramento Kings, de camino hacia los vestuarios, un chaval le pidio que le firmara un balon, Petrovic ni se paró a mirarle. Quizás estaba euforico y nervioso por su afortunado debut, pero en esta liga, sus protagonistas tienen que hacer buenas relaciones públicas, sobretodo un novato. Y Petrovic es de los jugadores que necesita el apoyo de los espectadores.
Le queda mucho camino por recorrer a Petrovic en la NBA; como jugador, trabajando más en su defensa individual, y como profesional, aprediendo a sufrir en el banquillo y a asumir su función en el equipo, en principio esta determinado como un jugador netamente ofensivo, especialista en lanzamientos de larga distancia, que Adelman lo utilizara en partes del encuentro, en que ademas de dar descanso a Drexler y Porter, requiere un cañonero que pueda mantener el marcador.Si cumple esa funcion, todos estaran contentos.Pero si quiere triunfar en esta liga, deberá mejorar otras facetas del juego en un futuro. Si Petrovic es capaz de asumir su rol en Portland, tragando mucha quina, y al mismo tiempo mejora su condición fisica y su defensa, muchos de sus objetivos podrán ser realizados. Si, como tras el segundo partido, contra Minnesota Timberwolves, en el que apenas pisó la cancha 5 minutos en la primera parte, sin ninguna fortuna, y perdió la confianza de su entrenador en ese partido, llega al vestuario hecho polvo, y sin apenas poder pronunciar palabra, su aventura americana puede acabar antes de lo previsto. Ganas no le faltan, calidad tampoco, paciencia, no lo podemos saber, de momento.
Danny Young (Base/Escolta Reserva)
Entre Young y Petrovic, ademas de Byron Irvin, se repartirán esta temporada los sobros que les dejen los intocables Drexler y Porter. Preguntamos a Young un gran tirador y jugador de equipo:
-¿Preocupado ante la competencia con Petrovic por ser el primer base reserva?
No, Rick Adelman se encargara de poner en la pista a quien crea mas conveniente en cada partido.
-¿Que opinas de Petrovic como jugador?
Creo que puede jugar en la liga sin problemas. Tiene muy buen tiro y puede ayudar al equipo. Cuando se recupere de la lesión, rendirá mucho más.
-¿Y como compañero?
Muy buen compañero, se le ve que quiere integrarse, pregunta muchas cosas, quiere aprender, es muy amistoso y cae bien en el equipo.
Rick Adelman (Entrenador)
Sorprende que en el primer partido en casa,con el resultado igualado,haya mantenido a Petrovic en el ultimo cuarto casi cinco minutos.
-¿Es tan grande su confianza con el yugoslavo?
Petrovic es un buen jugador ofensivo y sus tiros pueden ayudar al equipo en un momento determinado,a abrir huecos para otros jugadores. Aunque aun tiene que ajustarse al tipo de juego de esta liga y recuperarse de su lesion de espalda, de momento estoy muy contento con él.
-¿Que le parece su integracion con el resto de la plantilla?
Excelente, no hace mas que intentar ajustarse al nuevo ambiente para él.Habla con todo el mundo,a todo el mundo le gusta. Él me ha dicho que lo que mas desea es que gane el equipo cada noche, quiere ser un Blazer más.
Terry Porter (Base titular)
-¿Que le parece Petrovic como jugador?
Puede ayudar mucho,tiene muy buen tiro,y ayudara al equipo cuando se recupere de su lesión.
-¿Le considera como un "rookie" típico?
No exactamente, pues por su experiencia internacional se le ve bien formado y preparado para jugar en esta liga. Eso si, se le trata como a un"rookie", y como tal, tiene que preocuparse de traer y recoger los balones en cada entrenamiento y cosas por el estilo.
Clyde Drexler (Escolta titular)
Sin duda Petrovic puede jugar en la NBA, es un excelente lanzador, conoce el juego, sólo necesita adaptarse al tipo de juego de esta liga, como persona esta muy integrado en la plantilla y todo el mundo se lleva bien con él, puede ser un sólido jugador NBA.
-¿Tiene talla de All Star?
Es muy dificil de predecir y dependera mucho de lo que trabaje y mejore individualmente, pero desde luego es un jugador que puede ayudar mucho a este equipo.
El secuestro de Drazen Petrovic
Artículo publicado en el especial de los 1000 Gigantes del Basket.Miguel Panadés
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Otoño del 86. Una tarde aparentemente tranquila en la redacción en Barcelona de Gigantes a pesar de que todos andábamos atentos por la inminente llegada a España de Drazen Petrovic, la gran estrella europea del momento. El club azulgrana había iniciado conversaciones con el agente del jugador para vestirle con la camiseta azulgrana. Los mandatarios del Barcelona querían que la "bestia negra" del Real Madrid con la camiseta del Cibona lo siguiera siendo desde el Palau. Por su parte el club blanco, presidido por Ramón Mendoza, parecía destinado a seguir sufriendo los rigores del genio de Sibenik. En aquellos momentos, el Cibona viajaba con destino Barcelona haciendo escala en Madrid...
De pronto esa tarde tranquila enloqueció. Paco Torres nos anticipó la bomba: Petrovic, en una sala del aeropuerto de Barajas, en secreto, acababa de firmar un contrato con el Real Madrid. Sólo Gigantes se había enterado de la noticia más importante de la temporada. Drazen dejaba plantado al Barcelona de Núñez para aliarse con el enemigo, con ese Real Madrid al que había humillado en tantos partidos con sus burlas, con sus provocaciones, con sus exhibiciones.
Petrovic estaría unas horas en Barcelona, en un céntrico hotel. Allí, en teoría, tendría que convocar una rueda de prensa, que era esperada con expectación por todo el barcelonismo, ya que en ella tendría que anunciarse su próximo fichaje por el Barça. No obstante, todo cambiaría de signo según pasaban los minutos. El croata canceló la entrevista que tenía prevista con los directivos azulgranas. La próxima vez que lo vieran ya sería vestido con la camiseta del Real Madrid.
A partir de la llamada de Paco Torres, Josep Lluis García Surralles, el mejor y más experto fotógrafo del baloncesto español, se lanzó a la búsqueda de una camiseta del Real Madrid de baloncesto. Se dio cuenta entonces de lo duro que es ser "merengue" en Barcelona, al igual que culé en Madrid. Recorrió grandes almacenes, tiendas de deportes, centros turísticos... Nada. Imposible encontrar un emblema del Real Madrid en la Ciudad Condal. Se acordó entonces de ese familiar merengue que siempre anda escondido en cada familia catalana. Ahí encontraría una bufanda que sería suficiente para plasmar una foto de gran valor para la revista. Conseguido el emblema ahora sólo faltaba secuestrar al jugador. Casa nada...
Pasadas las nueve de la mañana, Surralles y el que esto escribe estábamos de guardia en la recepción del hotel en espera de encontrarnos cara a cara con Drazen. Suele pasar que lo que a veces parece imposible acaba convirtiéndose en increíblemente sencillo. Drazen bajó a desayunar cuando el resto de compañeros aun estaba durmiendo. Lo localizamos solo en una mesa del comedor, apurando un café con leche y unas tostadas. Nos presentamos, nos invitó a sentarnos a su mesa -siempre fue exquisito en el trato con los periodistas- y empezamos a hablar del baloncesto español; también de Madrid y de las chicas españolas. Nos encontramos con un tipo abierto, simpático, consciente de la repercusión que tendría la noticia de su fichaje por el Real Madrid y, por qué no, también divertido como un chico travieso ante la jugada que acababa de hacerle al Barça.
"Drazen, queremos hacerte una entrevista y unas fotos, pero no en el hotel". Mientras bajábamos hacia la salida él nos comentó que no dispondría de mucho tiempo y antes de que se diera cuenta estábamos dentro de un taxi en dirección a los Jardines del Palacio Real, un lugar tranquilo, adecuado para conseguir la imagen más esperada. Drazen hablaba de Mendoza, de Fernando Martín, de sus partidos contra el equipo blanco, de la grandeza de su nuevo club y del deseo, confesado en Gigantes meses atrás de vestir la camiseta del Real Madrid. "¿A dónde vamos?", preguntaba mientras el taxista se alejaba del hotel, Diagonal arriba...
Sacamos ese ejemplar de la revista en la que declaraba en portada. "De jugar en España sólo lo haría en el Real Madrid". Se hizo la foto con Gigantes y Surralles, hábil como siempre, sacó de su bolsa la bufanda blanca del Real Madrid en el momento justo en que nuestro protagonista ya estaba más relajado ante la cámara. Drazen se mostró ligeramente reacio al principio, ya que todavía no se había hecho oficial el fichaje pero una vez se hizo la primera, una imagen discreta, cogió los dos extremos de la bufanda y la elevó al cielo haciendo la declaración pública de su nueva misión. Drazen, con esa foto, se declaraba madridista. Mientras el periodista veía como Surrallés realizaba unas fotos importantísimas para la revista, para nuestra trayectoria profesional y también de gran repercusión para el aficionado, no se me ocurrió otra frase que una pregunta absurda. "Surra, ¿seguro que hay carrete en la cámara?". Lo tenía, vaya si lo tenía. Y al martes siguiente lo pudimos comprobar en la portada de Gigantes. Una exclusiva increíble: el Real Madrid se aliaba con el enemigo y le quitaba al Barcelona al jugador con el que más soñaba.
Última edición por radoand1 el Vie Abr 15, 2011 2:52 pm, editado 23 veces








